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Protestas por George Floyd llegan a comunidades más pequeñas

Norfolk, Nebraska, es una tranquila ciudad conservadora de mayoría blanca con unos 24.000 habitantes donde es inusual que haya manifestaciones

Estados Unidos.

Norfolk, Nebraska, es una tranquila ciudad conservadora de mayoría blanca con unos 24.000 habitantes donde es inusual que haya manifestaciones, salvo por una marcha anual contra el aborto. Así que, cuando 300 personas se reunieron en una concurrida esquina el fin de semana pasado para expresar su indignación por la muerte de George Floyd en Minnesota, los residentes se percataron.

La marcha fue pacífica, pero el hecho de que se haya llevado a cabo resalta lo mucho que se ha expandido en Estados Unidos el movimiento de protesta contra la brutalidad policial y la discriminación, avivado por las redes sociales y el racismo persistente pero menos visible que las minorías dicen experimentar en las pequeñas localidades.

“Era importante hacerlo, especialmente en el centro de Nebraska”, dijo el organizador de la marcha Eduardo Mora, quien vive en un pueblo vecino. “¿Vamos a esperar a que suceda un incidente de brutalidad policial aquí? No deberíamos esperar a que se pierda una vida”.

A pesar de que las protestas en las grandes metrópolis han acaparado los titulares, los residentes de ciudades medianas y pequeñas también han alzado sus voces para exigir un cambio. Algunas de esas manifestaciones se han tornado violentas.

En Sioux City, Iowa — con 83.000 habitantes — cinco policías resultaron heridos durante un enfrentamiento con manifestantes, y varias patrullas fueron dañadas. Los agentes utilizaron gas pimienta para dispersar a la multitud, y algunas personas respondieron arrojándoles piedras.

Una marcha en Grand Island, Nebraska, atrajo a más de 100 personas en una muestra de solidaridad con activistas por la justicia social. Las autoridades reportaron que algunos alborotadores rociaron a los manifestantes con un líquido maloliente, el cual podría haber sido orina. Fuera de eso, la protesta en la localidad de 51.000 habitantes se llevó a cabo en paz.

Las autoridades locales en Farmington, Nuevo México, se sorprendieron cuando unas 250 personas se manifestaron pacíficamente afuera de un centro comercial. El pueblo de 44.000 residentes se ubica en los límites con la Nación Navajo, y la manifestación atrajo a activistas por los derechos indígenas y de otras causas.

“Fue mayor de lo que preveíamos”, dijo Nicole Brown, funcionaria de información pública del Departamento de Policía de Farmington. “Realmente no hemos tenido muchas protestas grandes. La mayoría (de las anteriores) eran pequeñas, de unas 50 personas tal vez”.

Una protesta organizada por líderes eclesiásticos atrajo a una multitud diversa de unas 100 personas a la alcaldía de Rome, Georgia. El evento se centró en exigir justicia para Floyd y Ahmaud Abery, un hombre de 25 años de raza negra que fue asesinado a tiros mientras trotaba en Georgia.

“En general, nuestras protestas han sido muy positivas”, dijo Kristi Kent, portavoz de la ciudad. “No hemos visto ningún acto de violencia o negatividad relacionado con ellas”.

El alcalde Josh Moenning dijo que rara vez hay manifestaciones públicas en Norfolk, Nebraska, pero que entiende el motivo de la reunión y elogió a los participantes por protestar de manera pacífica.

A pesar de que Norfolk no ha tenido ningún conflicto notable entre las minorías y la policía, Moenning dijo que muchos residentes que no son blancos dicen haber experimentado racismo en la comunidad. La muerte de Floyd fue un doloroso recordatorio, agregó.

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